Inspirar, involucrar, actuar

Para muchos viajeros, el primer contacto con el Perú ocurre en Lima. Antes de conocer los Andes o el altiplano, la ciudad ofrece una forma inesperada de entender el país: su cocina. No se trata solo de probar platos conocidos. La mesa funciona como una introducción al territorio. Ingredientes, sabores y preparaciones permiten reconocer la diversidad del país incluso antes de recorrerlo físicamente.

Cada año, el turismo internacional reúne espacios donde destinos y profesionales de distintos países comparten ideas y nuevas formas de entender el viaje. A finales de febrero, ANATO en Bogotá y BTL en Lisboa se convierten en puntos de encuentro donde comienzan a definirse futuras rutas alrededor del mundo. En estas conversaciones, el interés por el Perú surge de forma natural. No solo por sus lugares emblemáticos, sino por la variedad de vivencias que puede ofrecer en un mismo recorrido. Pocos destinos permiten pasar, en pocos días, de ciudades históricas a montañas andinas, de mercados locales a una gastronomía reconocida internacionalmente. Machu Picchu continúa siendo una referencia imprescindible, pero cada vez más itinerarios se construyen considerando todo lo que rodea esa visita. El altiplano, la cocina limeña, la vida cotidiana en los Andes y los paisajes naturales empiezan a formar parte del mismo viaje. La experiencia se vuelve más amplia y cercana.

En el norte del Perú, la Cordillera Blanca reúne algunos de los paisajes de alta montaña más notables de Sudamérica. Huaraz, situada a más de 3,000 metros sobre el nivel del mar, es el punto de partida para recorrer este territorio andino donde el viaje se entiende a través del paisaje. El camino desde Lima asciende gradualmente hacia el Callejón de Huaylas, un amplio valle rodeado de nevados que introduce al visitante en un escenario distinto al de cualquier otro destino del país. A lo largo del recorrido aparecen pueblos tranquilos, campos de cultivo y ríos de origen glaciar que acompañan la ruta y anticipan la escala de la cordillera.

Ubicada en el altiplano peruano, a más de 3,800 metros sobre el nivel del mar, Puno vive cada febrero uno de los momentos más significativos de su calendario cultural. La Fiesta de la Virgen de la Candelaria transforma la ciudad en un espacio de encuentro donde la fe, la música y la tradición andina se manifiestan de forma colectiva. Más que una celebración religiosa, la Candelaria es una expresión viva de identidad. Durante estas fechas, la ciudad se organiza en torno a comparsas, rituales y danzas que revelan una herencia cultural construida a lo largo de siglos.

Ubicada entre montañas andinas, Machu Picchu es uno de los grandes íconos del Perú y uno de los sitios arqueológicos más reconocidos del mundo. Su valor trasciende el tiempo por la manera en que integra arquitectura, conocimiento del territorio y una visión del mundo profundamente conectada con la naturaleza. En 1983, Machu Picchu fue inscrita en la Lista de Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad de la UNESCO, consolidándose como un referente universal del legado de la civilización inca. A 45 años de este reconocimiento, su relevancia no solo se mantiene, sino que cobra mayor significado en un contexto donde la conservación y la experiencia responsable son cada vez más importantes.

Entre extensos paisajes de arena dorada y cielos despejados, Huacachina se revela como uno de los escenarios más singulares del sur peruano. Este pequeño oasis natural, rodeado por altas dunas, combina la calma de su entorno con experiencias de aventura que permiten descubrir el desierto desde una perspectiva activa y envolvente. El contraste entre la laguna y el paisaje árido que la rodea define el carácter del lugar. Para muchos viajeros, es aquí donde el desierto deja de ser solo un escenario y se transforma en parte esencial del recorrido, marcando el ritmo de una experiencia que se vive a través del movimiento y la amplitud del paisaje.

Cada enero, Madrid se posiciona como uno de los principales escenarios del turismo internacional. Durante cinco días, el sector dirige su atención hacia una misma ciudad, consolidando a FITUR como una referencia clave dentro del calendario global de la industria. Del 21 al 25 de enero de 2026, esta cita internacional activa conversaciones estratégicas, impulsa nuevas conexiones y sirve como punto de partida para proyectos, rutas y experiencias que luego se materializan en viajes reales.

Ubicado en la intersección de la avenida José Pardo y la calle Atahualpa, nhow Lima Miraflores se ha convertido en un nuevo ícono urbano de la ciudad. Su propuesta es clara: redefinir la experiencia hotelera a través de una mezcla vibrante de arquitectura disruptiva, arte local y hospitalidad contemporánea. A pocos pasos del Parque Kennedy y de la vida cultural del distrito, este hotel innovador invita al huésped a ser parte de su paisaje artístico y creativo.


