Cajamarca: el carnaval a otro ritmo
Durante febrero, Cajamarca cambia de ritmo. La plaza, las calles y los barrios dejan de ser solo espacios cotidianos y pasan a formar parte de una celebración compartida. No hay un escenario principal ni un momento único: la fiesta ocurre en toda la ciudad al mismo tiempo.

Una tradición que se comparte
El carnaval cajamarquino nace en los barrios. Vecinos, familias y comparsas organizan sus propias celebraciones, preparan disfraces y escriben coplas que se cantarán durante días. La música no acompaña la fiesta: la crea.
Desde la mañana, las calles se llenan de bandas, bailes y encuentros espontáneos. El visitante pasa a formar parte de la celebración de manera natural.

Colores, coplas y la yunza
Uno de los momentos más representativos es la yunza, el árbol adornado con regalos alrededor del cual se baila mientras los participantes intentan derribarlo entre música y risas. La pintura, el agua y los cantos improvisados acompañan la jornada y aparecen en distintos puntos de la ciudad.
Los disfraces, los rostros pintados y las comparsas convierten cada esquina en una escena distinta. Más que un desfile organizado, el carnaval es una sucesión de encuentros: cada calle ofrece una celebración propia.

Una experiencia que se vive
En Cajamarca, el carnaval no se separa de la vida diaria. Las casas se abren, la comida se comparte y las tradiciones se explican con naturalidad.
La tradición se comprende plenamente al vivirla.
La experiencia resulta distinta a otras festividades. No se trata de un espectáculo preparado para el visitante, sino de una costumbre local que se mantiene abierta a quien participa con respeto y curiosidad.

Viajar en el momento adecuado
Vivir el carnaval implica entender sus tiempos. Las actividades ocurren en distintos barrios y momentos del día, y recorrer la ciudad acompañado permite seguir el ritmo de la celebración y comprender su significado.
En VIPAC Travel, el itinerario se organiza considerando la dinámica de la fiesta, facilitando que el viajero se integre con naturalidad y descubra Cajamarca desde dentro de la festividad.
Porque durante estos días, la ciudad no solo se visita: se comparte.
