Huacachina: el desierto que se vive en movimiento
Entre extensos paisajes de arena dorada y cielos despejados, Huacachina se revela como uno de los escenarios más singulares del sur peruano. Este pequeño oasis natural, rodeado por altas dunas, combina la calma de su entorno con experiencias de aventura que permiten descubrir el desierto desde una perspectiva activa y envolvente.
El contraste entre la laguna y el paisaje árido que la rodea define el carácter del lugar. Para muchos viajeros, es aquí donde el desierto deja de ser solo un escenario y se transforma en parte esencial del recorrido, marcando el ritmo de una experiencia que se vive a través del movimiento y la amplitud del paisaje.
Aventura en el corazón del desierto

Explorar Huacachina implica adentrarse en un entorno amplio e imponente, donde la inmensidad de las dunas acompaña cada tramo del viaje. La experiencia se construye a partir del desplazamiento, la energía del terreno y la sensación de recorrer uno de los oasis más emblemáticos del país.
Movimiento entre dunas
El recorrido cobra intensidad cuando los buggies se internan en rutas off-road que atraviesan dunas suaves y pendientes pronunciadas. Ascensos y descensos precisos, junto a curvas inesperadas, permiten explorar el desierto desde distintas perspectivas, siempre en diálogo con el paisaje.
Durante el trayecto, las paradas estratégicas invitan a detenerse y observar: extensiones de arena que se pierden en el horizonte, líneas naturales dibujadas por el viento y vistas abiertas que resaltan la fuerza del paisaje iqueño.
Sandboard sobre las dunas
El sandboard es una de las actividades más representativas de este entorno. Similar al snowboard, pero practicado sobre arena, permite deslizarse por las dunas de manera fluida y controlada, en una experiencia marcada por la adrenalina y la conexión directa con el desierto.
No es necesario contar con experiencia previa para disfrutar de esta actividad, que suma dinamismo al recorrido y ofrece una forma distinta de interactuar con el paisaje.

Un oasis rodeado de contrastes
Huacachina forma parte de un circuito que conecta desierto, naturaleza y tradición. A pocos kilómetros, el valle de Ica aporta viñedos y bodegas que contrastan con el entorno árido, complementando el viaje con una dimensión cultural y sensorial.
Este equilibrio entre aventura y pausa es parte esencial del atractivo de la región.
Una experiencia diseñada para descubrir el desierto
La experiencia se define por la amplitud del paisaje, la energía del recorrido en buggy, el sandboard sobre las dunas y la luz del atardecer acompañando el cierre del día.
Para vivir este itinerario de forma segura y bien organizada, VIPAC Travel ha diseñado el programa Buggies y Sandboard en Paracas, una propuesta que integra aventura en el desierto, traslados y acompañamiento experto, cuidando cada detalle del recorrido.
Más que una actividad, es una invitación a sentir el desierto, recorrerlo con intención y descubrir una de las postales más icónicas del sur del Perú desde una mirada activa y auténtica.
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